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Historia de la fundación del proyecto "Cultivant Vida"

 

De la artemisia a la moringa

Xavi Galindo, de profesión panadero y pastelero, colaboró durante 6 años (2003-2008) como cooperante voluntario de la ONG “Amigos y amigas de Diabugu Batapha (Gambia)”, con sede en Sta. Coloma de Gramenet (Barcelona). Durante su estancia en Gambia vio cómo se morían varios niñosde malaria mientras él pintaba el hospital que la ONG había construido en la ciudad de Diabugu. A raíz de aquella experiencia se empezó a plantear que debía hacer algo para luchar contra esta enfermedad.

Contactó con el Sr. Josep Pàmies, un bioagricultor de Balaguer (Lleida) fundador de la asociación sin ánimo de lucro Dolça Revolució (www.dolcarevolucio.cat), que tenía cultivos de una planta procedente de la China con efectos curativos contra la malaria junto con otros efectos terapéuticos, la artemisia dulce (Artemisia annua). El señor Pàmies le propuso cultivar esta planta en Gambia como remedio contra la malaria, enfermedad mortal en aquel país. La artemisia dulce también se cultiva en otros países africanos como el Congo, Gabón y Tanzania para venderla a diferentes empresas farmacéuticas, ya que contiene el principio activo con el que se fabrican los medicamentos contra la malaria, la artemisinina.

Animado por la propuesta, el año 2009 decidió fundar la asociación sin ánimo de lucro CULTIVANT VIDA, con sede en Lleida, formada por cuatro miembros fundadores y él mismo como presidente. Xavi se fue a Gambia con 8.000 semillas de Artemisia annua procedentes de los cultivos de la Dolca Revolució.

Se instaló en la población de Murithabé, que se encuentra al sureste del país en una de las zonas más desfavorecidas y con menos recursos sanitarios. Allí inició varios intentos fallidos de cultivo de la planta hasta que finalmente consiguió controlar las condiciones que permitieron su crecimiento. En cuanto tuvo los cultivos controlados enseñó a la población a cultivarla y al mismo tiempo se embarcó en la rehabilitación y la construcción de diversos pozos de agua, 3.000 m2 de huerto vallado con todo tipo de hortalizas y frutas, y un horno de pan con obrador y balanza, todo ello a disposición de la gente.

 

Cuando se obtuvieron los primeros ejemplares adultos de artemisia dulce procedió a su recolección. Con las hojas secas elaboró infusiones para la gente afectada de malaria obteniendo un 98% de curación de la enfermedad, lo cual fue sorprendente ya que en la zona hay la variedad más mortal, la malaria falciparum.

Durante los primeros cuatro años de vida del proyecto tuvo la colaboración desinteresada de amigos, voluntarios y cooperantes que le permitieron ir aumentando la atención y los servicios a la gente de la población y de las zonas vecinas, llegando a asistir hasta 20.000 enfermos, principalmente de malaria.

Desde el año 2013 en que las autoridades sanitarias del país nos impidieron seguir con el cultivo de Artemisia annua y con el tratamiento a los enfermos, ha sabido reconducir los cultivos hacia otra planta de reconocidas propiedades nutricionales y terapéuticas, la Moringa oleífera.

En la actualidad tienen una extensa plantación de Moringa dentro los huertos comunitarios con la que abastecen la población que les sirve tanto de alimento como de prevención para las enfermedades. También elaboran “polvo de moringa” con las hojas secas y pulverizadas con la idea de distribuirla y venderla como recurso económico, que repercute directamente en la población en forma de nuevas infraestructuras y otros beneficios.